Dr. José Sánchez Galindo.

PIONERO DE LA CIRUGIA PLASTICA ESPAÑOLA

 


La cirugía plástica y reparadora en España disfruta en la actualidad de un gran prestigio internacional, bien reconocido, debido al alto nivel de las intervenciones que se practican y a la profesionalidad de sus cirujanos. Debo reconocer con orgullo que gran parte del mérito se debe a la SANIDAD MILITAR, a la que pertenezco desde hace treinta años, y al primer cirujano plástico que dirigió un SERVICIO HOSPITALARIO de dicha especialidad: mi padre, el GENERAL MÉDICO D. José Sánchez Galindo, fundador de la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CIRUGÍA PLASTICA, de la que fue primer Presidente y posteriormente Presidente de Honor.


Nació el 15 de Julio de 1904 en la salamantina ciudad de Peñaranda de Bracamonte. Educado en las virtudes de reciedumbre del pueblo castellano, cursó sus primeros estudios en su lugar de nacimiento y posteriormente en Salamanca. Más adelante obtuvo el título de licenciado en Medicina y Cirugía por la universidad de esta ciudad,  siendo uno de los licenciados más jóvenes de la historia de la misma, ya que lo consiguió recién cumplidos  los 21 años.


Se trasladó a Madrid para cursar el doctorado, e ingresó por oposición en el Cuerpo de Sanidad Militar.  Al salir como Teniente Médico fue destinado a Palma de Mallorca y poco después a Regulares de Larache, donde permaneció durante casi cuatro años. A continuación, cursó el DIPLOMA de CIRUGÍA GENERAL Y ORTOPEDIA, en la que fue la primera Escuela Española de postgraduados, el Hospital Militar de Carabanchel. Allí permaneció dos años, aprendiendo y practicando al lado de cirujanos tan eminentes como Gómez Ulla, Bastos Ansart, Sánchez Vega y otros.

 

(FOTO) EL Dr. Sánchez Galindo (primero por la derecha) juntos con algunos compañeros en los primeros años de oficial.

 


Al finalizar el Diploma de Cirugía y Ortopedia fue destinado a Las Palmas, donde trabajó intensamente, y donde hubiera llegado a tener un gran prestigio de no haber comenzado la Guerra Civil. Durante estos años en las Islas Canarias ya demostró interés por la cirugía plástica, realizando intervenciones de labio leporino y algunas plastias en cicatrices de militares mutilados. Parecía que ya presentía su futuro, aunque en ese momento su ilusión era la cirugía general.


En Septiembre de 1937, durante el transcurso de la contienda civil, el mando militar toma la decisión de organizar un curso de cirugía plástica en San Sebastián por la apremiante necesidad de tratar a un número cada vez mayor de heridos y mutilados de cara con motivo de la guerra. El buen ejercicio médico y la seriedad en el trabajo del Capitán Sánchez Galindo como Jefe del EQUIPO QUIRÚRGICO DE VANGUARDIA DEL EJÉRCITO DEL CENTRO, en el FRENTE de Madrid, fue sin duda el motivo por el que fue seleccionado para asistir al curso de CIRUGÍA PLÁSTICA. Este  suceso  originó el punto de inflexión en la carrera del  Dr. Sánchez Galindo y le llevó a dedicarse de forma definitiva a la cirugía plástica y reconstructiva.


El curso de Cirugía Plástica en San Sebastian lo desarrollaría el eminente doctor Sheehan, de Nueva York, personalidad conocida en España por su amistad con don Florestán Aguilar, pionero de la odontología científica, con el doctor Gómez-Ulla y con el duque de Alba. Debido a estas relaciones de amistad, el cirujano americano había sido algunos años antes invitado por el propio rey, D. Alfonso XIII, para tratar casos extremos de heridos de guerra en la Campaña de Marruecos.


Eastman Sheehan se había formado al final de la Primera Guerra Mundial en la UNIDAD DE CIRUGÍA PLÁSTICA del Dr. Harold Delf Gilles en el HOSPITAL DE QUEENS, cerca de Londres, donde conoció a Robert Mcintosh y a los famosos anestesistas Magill y Rowbothan, por entonces muy preocupados en la puesta a punto de las técnicas de intubación traqueal imprescindibles para las reconstrucciones maxilofaciales practicadas por Gilles.


La Primera Guerra Mundial fue la que motivó el gran desarrollo de la Cirugía Plástica en Europa y América. Joseph en Alemania, Dufourmentel en Francia, Sanvenero Roselli en Italia y el mencionado médico militar ingles Harold Delf Gillies fueron los principales artífices de este desarrollo, cumpliéndose así la máxima de Briot: “las circunstancias que contribuyen a la destrucción del hombre, son también las que hacen desarrollar los medios para su conservación”.


España, al no haber participado en la contienda europea, quedó al margen del desarrollo de la Cirugía Plástica, y por esta razón ésta no había calado en el cirujano español. Muchas veces oí a mi padre decir que “el cirujano consagrado la subestimaba, y los que empezaban la desconocían”. Esto no quiere decir que individualmente no se hubieran hecho algunos trabajos interesantes,  como la publicación en el año 1919 en Sevilla de un libro del profesor Cortés Lladó (El Dr. Cortes tuvo algunas experiencias en Servicios Especializados en hospitales franceses tras la Primera Guerra Mundial), algún trabajo de reconstrucción de la mandíbula por el doctor Bernardino Landete, etc, pero esto era la excepción. Sin embargo, en Europa y EEUU, el período comprendido entre las dos grandes guerras mundiales fue de gran interés para el desarrollo de la Cirugía Plástica. Durante estos años se consolidó la nebulosa de las operaciones plásticas en una especialidad concreta y definida.


Los primeros Servicios de Cirugía Plástica se fueron estableciendo, primero tímidamente y después con más pujanza, en los principales hospitales, preferentemente en los países anglosajones, que marcharon a la cabeza de la expansión de la especialidad. En España se desconocían los trabajos de los pioneros de la Cirugía Plástica en Europa. Sólo se empezó a hablar de ellos, cuando, por motivos de la guerra civil, hubo una necesidad imperiosa de tratar a una cantidad ingente de pacientes con traumatismos fundamentalmente faciales.


El curso dirigido por el Dr. Sheehan en San Sebastián, que aunque se había proyectado para noviembre o diciembre de 1937, se demoró hasta enero de 1938, en plena guerra civil. Tuvo lugar en el HOSPITAL MILITAR “GENERAL MOLA”, con una duración de un mes, y a él asistieron al menos veinte médicos y cirujanos, civiles y militares, aunque se dio la circunstancia de que el único cirujano de Sanidad Militar fue mi padre. En el curso predominaron las intervenciones de órbita, rinoplastias totales y subtotales, fracturas de maxilares, injertos de mandíbula e implantaciones de injertos de piel sobre superficies cruentas.


El Dr. Sheehan, durante el curso, se encuentra con el difícil problema de la anestesia en grandes mutilaciones de cuello y cara por lo que llama a su amigo Macintosh, que recientemente había sido nombrado profesor de anestesia en la UNIVERSIDAD DE OXFORD, para que le ayude en sus operaciones con técnicas de anestesia mediante intubación endotraqueal, prácticamente desconocidas en España en esos años.


Como consecuencia de la realización del curso, se pensó en crear el Servicio de Cirugía Plástica del Ejército, ofreciendo al Dr. Sheehan la posibilidad de colaborar en la organización del mismo, oferta que le fue imposible aceptar por diversos motivos personales. Motivos que le obligaron a volver a EE.UU. Sin embargo, antes de retornar a América, realizó una visita al General Franco en el Cuartel General de Burgos y se ofreció para formar a un cirujano en los Estados Unidos, que a su vuelta se encargaría de organizar el SERVICIO de CIRUGÍA PLÁSTICA del EJÉRCITO. La idea fue aceptada y se ordenó que, de acuerdo con el Director del Hospital de San Sebastian, el comandante Médico D. Tomás Larrosa hiciera la propuesta del designado.


Fue entonces cuando se decidió que viajara el Cap. Sánchez Galindo a EEUU para formarse en la especialidad. Sin duda esta designación por parte de las autoridades sanitarias del Ejército llenó de orgullo a mi padre, no sólo por la oportunidad que se le brindaba de poder desarrollar una nueva especialidad que en esos momentos era tan necesaria, sino además por el reconocimiento a los años que llevaba ejerciendo la cirugía general en el ámbito militar, y sobre todo los últimos meses, habiendo prestado sus servicios en los Hospitales de Sangre de Talavera de la Reina, Pinto y Griñón, llegando con el Ejercito de Marruecos hasta Madrid, siendo el primero que saltó (avanzo) con un EQUIPO QUIRÚRGICO a la Ciudad Universitaria.

 

(FOTO)  Instantánea tomada por el propio Dr. Sánchez Galindo en el barco que le llevó a los EE.UU. para formarse con el Dr. Sheehan en Nueva York.

 

(FOTO)  Permiso de inmigración del Dr. Sánchez – Galindo  que le permitio ir a formarse a los EE.UU.

(nótese la errata en el año de nacimiento, 1902 en vez de 1904)

 

 

(FOTO)  El Dr. Sánchez Galindo en el centro, durante su estancia en los EE.UU.

 

 

En Nueva York, con la ayuda de Sheehan, que tenía un Servicio muy completo en el Policlínico, y del eminente oftalmólogo español afincado en EEUU Dr. Castroviejo, que trabajaba en el Instituto Oftálmico de la Universidad de Columbia junto con el Dr. Wheeler, muy interesado en la cirugía plástica orbito-parpebral, fue completando su formación en la especialidad. Asimismo, tuvo oportunidad de trabajar con el Dr.Straaman en el Flower Hospital, con Barsky en el Monte Sinai Hospital y con el Dr.Aufrich, con quien consolidaría una buena amistad y que llegaría a ser la primera figura de la especialidad en Nueva York. Toda esta experiencia le fue dando un gran caudal de conocimientos teórico-prácticos, que completó con una estancia en el Servicio de Vilray Papin Blair en el Washington University de Saint Louis de Missouri, quizás entonces el mejor Servicio de Cirugía Plástica de EEUU.


A su regreso a San Sebastián , a finales de 1938 en plena contiendacivil,   le esperaba una cantidad ingente de material humano al que tratar en el nuevo Servicio Quirúrgico. Hubo momentos en los que se sumaban hasta setecientos pacientes; entonces se dividió el Servicio en tres secciones: la primera estaba habilitada en el Hospital Civil,  la segunda en el Hospital de las Mercedes, estando a cargo de los medicos civiles militarizados, Dr. Soraluce y Dr. Soler Roig respectivamente, y la tercera, la más numerosa y con los casos más complicados, en el Hospital General Mola que dirigía el propio Dr. Sánchez Galindo. Con la colaboración  de los Servicios  de rahabilitación y de odontologia dirigido por el Dr. Carmelo Balda así como el taller de protesis, se realizó una labor impresionante que fue poco difundida, debido por una parte  al exceso de trabajo que pesaba sobre el Servicio, y por otra a la dificultad para obtener material fotográfico así como para ordenar datos. De esta forma es como empezó su andadura el Primer Servicio Oficial de Cirugía Plástica en España.


Durante su estancia en los EEUU mi padre se familiariza con la anestesia con intubación traqueal, prácticamente desconocida en España. De este modo, al regresar a nuestro país comienza poco a poco a realizar las intervenciones mediante anestesia endotraqueal. En un principio era él mismo el que, antes de lavarse, procedía a intubar al paciente y luego dejaba que la anestesia fuera controlada por sus ayudantes e incluso por su principal colaboradora, Sor Faustina. Por esta razón debe tambien considerarse al Dr Galindo pionero de la Anestesia en España (Joaquín Cortes Laiño, “Historia de la anestesia en España 1847-1940”).


En el año 1941, el Servicio de Cirugía Plástica del Ejército se trasladó al Hospital Militar Central de Madrid. El número de pacientes seguía siendo masivo, incrementándose por los heridos de la División Azul, que según iba transcurriendo la Segunda Guerra Mundial venían en peores condiciones.

 

(FOTO). El Servicio de Cirugía plástica del Hospital de Carabanchel a principios de los años 40. El Capitán Sánchez Galindo (sentado en el centro)  que contaba con la colaboración de su hermano Alfredo Sánchez Galindo (militarizado en aquellos años, de pie a la derecha), del Dr.Mauro (de pie a la izquierda) y del Practicante Militar Pijuán  (sentado a la derecha), y con la inestimable labor de Sor Faustina.

 

(FOTO) La imagen superior nos muestra cómo era la sala del primer Servicio de Cirugía Plástica del Hospital de Carabanchel. En la  foto inferior el Dr. Sánchez Galindo en el exterior de uno de los pabellones del antiguo Hospital Gómez Ulla. 1955

 

Pronto se estableció en el Servicio, el departamento de la cura de los quemados, que se realizaba por distintos métodos como el vendaje oclusivo retardado y el uso de gasas empapadas en bálsamo del Peru y vaselina, así como por balneoterapia. El líquido de Dakin era también ampliamente utilizado. El Dr. Galindo era partidario de la colocación de injertos lo más precozmente posible en oposición a la tendencia de dejar cicatrizar las quemaduras por segunda intención; en esto también fue pionero. Los injertos se tomaban con una navaja de afeitar, por lo que se necesitaba una gran habilidad para conseguirlos de un grosor uniforme. Téngase en cuenta que el dermatomo de Padgett llegó a Europa en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, y en España no se tenían noticias de su existencia dado el aislamiento obligado por la contienda.


Ya desde la creación del Servicio de San Sebastián, tanto la opinión médica como la profana comenzaron a cambiar, valorando la nueva Especialidad y sus posibilidades. El Dr. Sánchez Galindo y sus colaboradores presentaban trabajos en la Academia de Cirugía de Madrid casi todos los meses, logrando interesar a muchos médicos jóvenes que fueron la simiente del gran auge que tiene hoy en día la Especialidad en nuestro país.


En 1942 se crea la Especialidad de Cirugía Plástica en el Ejército, dentro del programa docente de especialidades médicas que el Ejército ya tenía organizado desde el año 1923.  Bajo la dirección del Dr. Sánchez Galindo, no solo se formaron los cirujanos plásticos de los tres ejércitos, como Quetglas, Lazo, Almendral, o De Andrés, sino que también lo hicieron cirujanos de la sanidad civil, como Mirabet o Del Pino, así como algunos médicos extranjeros, como el Dr. Gándara.


Se daba la curiosa circunstancia , que el director del Diploma de la Especialidad  de Cirugia  Plástica, carecia de dicho Diploma , ya que en esos momentos existía una normativa en la Sanidad Militar, por la cual , no se podia estar en posesión de dos Especialidades Medicas, y mi padre ya tenía el Diploma de Cirugía General y Ortopedia.

 

FOTO : El Dr. Sanchez Galindo con  su discipulo el General de Sanidad del ejercito del Aire Dr. Joaquin Almendral año 1982

 


La actuación del Dr. Sánchez Galindo fue reconocida más allá de nuestras fronteras, por lo que era muy frecuente recibir en el Servicio de Cirugía Plástica del antiguo Hospital de Carabanchel la visita de numerosos cirujanos extranjeros, “los amigos extranjeros de Don José”, como los llamaba Sor Faustina. Entre otros visitaron el Servicio el Dr Aufrich, Maliniac, Gónzalez Ulloa, Malbec, Héctor Marino y Sandon.

En 1955 el Profesor Skoog, catedrático de cirugía plástica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Uppsala, se encarga de realizar  el primer congreso, en Estocolmo, de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Reparadora, la cual se constituyó en esas mismas fechas, siendo el propio Profesor el primer Secretario General de dicha Sociedad. A la hora de decidir cuál sería el representante de los cirujanos españoles, dado que todavía no se había constituido la Sociedad Española de Cirugía Plástica oficialmente, se decantó por el doctor Sánchez Galindo. No cabe duda de que en estos años ya existían nombres muy importantes dentro del panorama de la especialidad en España, como los doctores Mir y Mir, Gras, Artero, Soraluce, Vilar Sancho, Álvarez-Lowel, Planas o el doctor Pere Gabarro. Sin embargo, la gran formación y experiencia del Dr. Sánchez Galindo y el ser pionero de la Especialidad en España y Jefe del único Servicio  Oficial de Cirugía Plástica, fue lo que hizo decidirse al Profesor Skoog para su elección. El Dr. Mirabet, que estaba trabajando con el Profesor Skoog en Uppsala por aquellas fechas y estaba muy agradecido a su maestro el Dr. Galindo, por qué no decirlo, seguramente aportó su granito de arena en dicha elección. Por lo tanto es un orgullo para el grupo de cirujanos españoles que, capitaneados por el Dr. Sánchez Galindo, asistieron a este primer congreso internacional, el haber contribuido a la fundación de la Confederación Internacional de Sociedades de Cirugía Plástica, que es de hecho la actual Sociedad Internacional.


Por fin en mayo de 1956 se constituye oficialmente la sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora, después de salvar los trámites administrativos iniciados el 15 de octubre de 1953. Los Drs. Sánchez Galindo, Vilar Sancho, Álvarez Lowell y Soraluce firman los estatutos de la futura Sociedad Médica. La primera junta directiva queda constituida de la siguiente manera: Presidente Dr.D. José Sánchez Galindo. Vicepresidentes: Drs. D. L. Mir y Mir y D. L. Soraluce . Secretario General: Dr. D. L. Álvarez Lowell. Tesorero: Dr. B. Vilar Sancho. Vocales: Dr. Gras Artero y Dr. V. Mirabet.


La Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora, actual SECPRE, ha seguido floreciente desde sus inicios y cabe el orgullo a la Sanidad Militar, que entre sus Presidentes, cuente con varios médicos militares de la escuela del doctor Sánchez Galindo, como son los Drs. Lazo, Quetglas, y Dr. Antonio Porcuna.

La Sociedad Española de Cirugía Plástica, tuvo el orgullo de haber organizado en Torremolinos, las reuniones preparatorias para la constitución de la Sociedad Europea de Cirugía Plástica, cuyo primer congreso se celebró en Londres y allí se eligió Madrid como sede del segundo congreso de la incipiente Sociedad Europea en el año 1973. En ese mismo año, La Sociedad Española de Cirugia Plástica y Reparadora, decidió  el cambio de su denominación, incluyendo el término Estética, pasando a llamarse Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).


En marzo de 1962, y por motivo de su ascenso a Coronel Médico, el Dr. Sánchez Galindo cambió de funciones dentro de la Sanidad Militar. Dejó la jefatura del Servicio de Cirugía Plástica, quedando en manos de su discípulo y amigo Dr. Quetglas y pasó a la dirección del Hospital Militar “Generalísimo Franco”, sin que ello supusiera una disminución de su actividad quirúrgica dentro de la especialidad, que continuó, pero ya dentro del ámbito privado. En mayo de 1967, al ascender a General Médico, pasa a ser nombrado director del Hospital Militar “Gómez Ulla”. Durante su período como director, tiene oportunidad de participar en el estudio y proyecto de lo que sería el nuevo Hospital: un nuevo establecimiento sanitario que se proyectaría según los nuevos cánones que imperaban en ese momento y que cubriría las necesidades del Ejército.


(FOTO) Imagen de la ceremonia de la primera piedra del HGU

 

 

El 20 de Noviembre 1971 es nombrado Inspector General Médico de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja Española, labor que desempeñó hasta 1980 con enorme ilusión y  dedicación. Durante este periodo tuvo la oprtunidad de participar en la organización de los diversos cometidos de la Cruz Roja , así como en la planificación  de la red de hospitales que en aquel entonces tenía la organización por toda España.


De la labor del Dr. Sánchez Galindo durante su vida activa quedan muchos recuerdos y anécdotas. Me gustaría aquí referirme a la que una vez relató su discípulo el Dr. Quetglas, porque refleja en gran medida su forma de actuar a lo largo de su vida: en cierta ocasión el Dr. Galindo curaba a un coronel, que tenía una herida no muy limpia en una mano. La meticulosidad de la cura y la gran sensibilidad de la región hicieron que la cura fuera dolorosa. Al final el coronel dijo con cierto enojo: “me ha tratado usted como si fuera un recluta”, a lo que el Dr. Galindo contestó: “Eso no es malo, porque yo trato a los reclutas como si fueran coroneles”, afirmación que confirmó el propio Dr. Quetglas.

 

 

FOTO: Doctor Quetglas

 


Por su quehacer en pro de la Cirugía Plástica, el Dr. Sánchez Galindo recibió muchas condecoraciones, tanto civiles como militares, así como reconocimientos nacionales e internacionales. Pero como relata el Dr. Quetglas en su libro “Cirugía Plástica, tres etapas de  su evolución”, no todo en la vida son flores, sino que a veces te encuentras espinas. Por ejemplo: en cierto momento el propio ministro del Ejército le llamó a su despacho para  manifestarle una queja que le habían hecho llegar , acerca de que el Servicio del Hospital sólo servía para hacer cirugía estética a las señoras de los Generales, por lo que tenía intención de cerrarlo. El Dr. Galindo confeccionó un album con las fotografías de los numerosos soldados con secuelas de guerra que habían sido operados en el Servicio, y en una siguiente entrevista se lo entregó. En ese mismo momento el General Muñoz Grandes no sólo le felicitó, sino que desde entonces se transformó en acérrimo  defensor del Servicio de Cirugía Plastica.


Para terminar quiero hacer referencia a las palabras que le dedicaron sus discípulos en el acto de homenaje que le ofrecieron el 15 de diciembre de 1989, algunos meses antes de su fallecimiento: “Gracias, don José, por su ejemplo, no sólo por habernos inculcado su laboriosidad, su pefección técnica, su dedicación al estudio de la cirugía plastica y al trabajo, sino que gracias también por habernos enseñado honradez, humildad, amor a la verdad, cariño al enfermo, moralidad y hombría de bien, cualidades todas que le adornan. 

El día 21 de septiembre de 1990, a los 86 años de edad, el General don José Sánchez Galindo falleció en el Hospital Gómez Ulla,  donde fue asistido hasta los últimos momentos, con enorme cariño y dedicación por parte de todos los componentes del Servicio de Digestivo, que en ese momento dirigía el entonces Coronel y hoy en día General  Medico  D. Jose Maria De la Torre.

 

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